El dique corta tus alas.
Inmenso, nos tragas.
Con el cielo, te fundes
y nos aplastas.
Somos nadie.

Por qué temo
que el viento me lleve,
cómplice de tu crimen.
Por qué las gaviotas
devoran mis entrañas,
atado entre rocas.
Mar, eres dios.
Por qué temo tu poder
reprimido por cemento.
Falso puerto, dividido
en yates, morenas,
rubias, coca.
Mar, eres muerte.
Sereno, paciente,
cual serpiente, acechante.
Miedo he sentido
al ante ti sentarme.
Temor he tenido
por ser en tu vientre,
devorado.
Mar, que todo lo curas, que todo lo limpias,
otórgame tu energía.
Sé mi guía
en esta vida.
Abre tus olas, azota
las heridas.
Sal pura y divina.
El viento es tu arma
que grita en furia.